Te quiero, es así de simple, ¿no? Mi boca junto a tu boca, mi pecho contra el tuyo, tu mano sobre mi mano, tu cuerpo sobre mi cuerpo.
Te quiero, es así de simple.
Gotas de ácido en la sangre
Empezamos con nuestras miradas. Yo te miraba, tú te ponías nerviosa, me lo contagiabas y miraba hacía el suelo. Más tarde no pude evitar seguir haciéndolo, no podía evitar observar tus lindos ojos azules que aunque nunca te lo haya dicho me encantan. Tu pelo largo, tu nariz, tu boca, tu cara, toda tú. Mi locura hacia ti fue aumentando cada vez que sabía que ya todo era realidad, que todo estaba claro y que esto ya no se podía parar, porque no, no quiero hacerlo.
Es duro pensar que algo que hemos querido tanto y a lo que hemos dedicado tanto tiempo se esfume de un día para otro. Lo peor no es que no suele ser elección nuestra, sino de otra persona y eso es algo que duele más aún al saber que no depende de ti en la mayoría de los casos. Algunas personas deciden hacer como si no hubiera pasado nada y nada de lo que se hubiera vivido hubiera existido para así hacérselo más duro a la otra persona y hacer como si todo fuera tan sencillo o como si realmente todo fuera una farsa, todo lo vivido una mentira.